Los postes telefónicos pasan a gran velocidad cerca de mi ventanilla, que vibra moviendo ligeramente mi cabeza descansando en ella.
A donde me voy nadie lo sabe, de donde vengo solo lo sé yo.
Mi destino es mi esperanza, una nueva vida me espera en la estación, volver a empezar de cero, volver a nacer.
Largo tiempo he pasado perdido en la oscuridad, atrapado en la garras de tu esencia amarga y seca.
Ahora viajo en un tren que un día me devolverá a la vida.
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